EPISTEMOLOGIA

                                                 EPISTEMOLOGIA




la epistemología es un campo de la filosofía que comenzó a desarrollar el empirismo lógico del Círculo de Viena en la década de 1920. Ese movimiento neopositivista desplegó su programa impulsado por las revoluciones científicas de comienzos del siglo pasado (principalmente, las teorías físicas de la relatividad y cuántica), los aportes en el campo de la lógica de Bertrand Russell y el giro en la concepción de la filosofía que representó el Tractatus Logico-Philosopicus de Ludwig Wittgenstein. Persiguiendo expurgar contenidos metafísicos -sin sentidos-, el desarrollo de una filosofía “científica” fue concebido como metalenguaje del lenguaje científico: la epistemología fue así entendida como tal metalenguaje, vale decir, como filosofía científica de la ciencia, centrándose en la explicación científica o justificación lógica de las proposiciones científicas, entendiendo por tales a las proposiciones y términos de una lógica (y no importa cuál), a las proposiciones y términos teóricos y a las proposiciones y términos fisicalistas. Sobre éste último nivel lingüístico se asentaría, desde esa perspectiva, la unidad del conocimiento científico. Dicho modelo recibió impugnaciones de diverso tipo. Por un lado, desde una tradición cercana, fue cuestionado por la epistemología falsacionista desarrollada por Karl Popper. Este ha sido otro modelo igualmente monista en el campo de la filosofía de la ciencia. Por otro lado, la filosofía alemana desde el siglo diecinueve venía impugnando la pretensión hegemónica del positivismo, y resaltando las especificidades de las disciplinas histórico-culturales fueron trazando un dualismo epistemológico que diferenció a la tradición explicativa (galileana, físico matemática, explicativa y nomológica) de la perspectiva comprensiva (aristotélica, finalista o centrada en sentidos).




CARACTERÍSTICAS DEL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO:

El problema del conocimiento científico está estrechamente ligado al problema del método utilizado. El primer método utilizado con rigor desde Aristóteles, fue el método deductivo, es decir, partir de lo general para explicar lo particular.

Francis Bacon propuso el método inductivo (examen de lo particular y singular para alcanzar lo general) como una alternativa de progreso para la ciencia ya que según él, el conocimiento obtenido de la deducción se agotaba por la inexistencia de leyes generales nuevas.

Las características del conocimiento que alcanzan las ciencias de la naturaleza y de la sociedad según el epistemólogo Mario Bunge en su obra "La ciencia, su método y su filosofía" son fundamentalmente la racionalidad y la objetividad.

1, Racional: Se constituye a partir de conceptos, juicios, raciocinios, hipótesis y teorías, o sea, a través de procesos intelectivos.

2. Objetivo: Concuerda con su objeto de estudio. Se centra en los fenómenos, en los hechos, en la realidad. Se sirve de la observación y de la experimentación. Por tanto es reproducible.

Igualmente, posee además las siguientes características:



* Fáctico: Parte de los hechos reales, los respeta hasta cierto punto, y siempre vuelve a ellos.



* Sistemático: Las ideas, conceptos, juicios, raciocinios, hipótesis y teorías están ordenados y organizados formando un todo coherente.



* Verificable: Se puede comprobar en la experiencia.



* Falible: El conocimiento humano es imperfecto, sometido a todas las contingencias del ser humano.



* Trasciende los hechos: No constata empíricamente simplemente los hechos sino que formula hipótesis explicativas, elabora teorías.



* El conocimiento científico es analítico: Trata de descomponer sus objetos de estudio para descubrir los elementos que los conforman y las relaciones que se dan entre ellos.



* El conocimiento científico es claro y preciso: Evita la ambigüedad, la imprecisión propia del conocimiento no científico. Esa claridad y exactitud se obtiene mediante la clara formulación de los problemas, los lenguajes artificiales que puede utilizar, y mediante la medición y cuantificación de los hechos estudiados.



* El conocimiento científico es comunicable: Se expresa, no es inefable. Se puede entender y comunicar información quienquiera que haya sido adiestrado para comprenderlo.



* El conocimiento científico es metódico: La investigación científica no es errática sino planeada. El conocimiento se obtiene generalmente mediante un procedimiento; sin embargo, no excluye el azar.



* El conocimiento científico es general, universal; formula principios y leyes de carácter general; no se puede quedar en hechos singulares y aislados.



* El conocimiento científico es de dominio público, es social, no privado, no es propiedad de un grupo, está a disposición de todos.



* El conocimiento científico es legal: Busca las leyes de la naturaleza y de la cultura y las aplica; formula las leyes que establecen las relaciones constantes entre los fenómenos de la naturaleza y de la realidad.



* El conocimiento científico es explicativo: Da cuenta de lo que ocurre en la realidad; explica teóricamente los fenómenos y los acontecimientos.



* Predictivo: Basado en conocimientos previos puede decir lo que ocurrirá en un determinado momento.



* El conocimiento científico es útil: Busca la verdad, es eficaz para proveer de herramientas para el bien, le sirve a la humanidad para su desarrollo y progreso. In embargo, se pude utilizar para el mal y la destrucción.









El nacimiento de la mayéutica



Los nombres de los grandes filósofos de la Antigüedad han permanecido a lo largo de los siglos. Aristóteles, Platón o Sócrates han sido y serán referentes del pensamiento occidental. Este último, Sócrates, fue el creador de la mayéutica, un método filosófico que consistía en el diálogo para extraer del alma un conocimiento escondido, dormido.


Este método tiene su origen en la palabra griega "maieutiké" que significa algo así como "arte de procrear". Es muy probable que el filósofo griego tomara esta analogía de su propia madre, Fenaretes, cuyo nombre, a su vez, significaba "dar a luz a la virtud". De Fenaretes solamente se sabe que era una comadrona.



Sócrates, quien aparece en la obra de Platón Teeteto dialogando con éste, cita en varias ocasiones el oficio de las parteras, mujeres dignas, al fin y al cabo1. Para Sócrates, el nacimiento de la sabiduría, el despertar el saber del alma dormida, seguía un proceso similar a un parto: A los que me frecuentan les ocurre como a las parturientas: tienen dolores de parto2.


Fenaretes quedó dormida en el olvido de la historia y de ella poco o nada sabemos. Pero es digna de recordar pues no sólo fue la madre de uno de los filósofos más importantes de la historia sino que es más que probable que inspirara a su propio hijo en la creación de su famoso método de investigación


Sócrates, un tanto harto del relativismo gnoseológico y ético de los sofistas, y confiado en las posibilidades de la razón (aunque al mismo tiempo consciente de sus posibles limitaciones), quería sentar firmemente la raíz de un conocimiento verdadero y una conducta ética adecuada. En otro momento, quizá, nos centraremos en este último punto, así como la noción socrática de Dios; ahora nos dedicaremos a su método de conocimiento, y en concreto, a la mayéutica.

El método socrático procede, en base a una serie de preguntas y respuestas, a hallar definiciones que puedan considerarse universales, más allá de las opiniones (dóxai) de los sofistas, definiciones que perduren y sean por todos aceptadas. El procedimiento parte de los casos concretos de la experiencia; a continuación se detecta en dichos casos algunos puntos o aspectos similares en todos ellos, para finalmente extraerlos y reunirlos bajo la forma de un concepto. Este concepto, que pretende ser universalmente válido, determina lo que son las cosas, un saber permanente acerca de las mismas. Por ejemplo, si conseguimos obtener una definición universal de justicia, entonces dispondríamos de un concepto seguro y fiable que sirviera tanto para juzgar actos individuales como decisiones y códigos morales de otros lugares y Estados.


sofistas






maestro en sabiduría. Como tales se presentaban estos personajes que andaban de lugar en lugar, participaban en la política y cobraban por sus lecciones. Sabían o simulaban saber de todo: astronomía, geometría, aritmética, fonética, música, pintura. Pero su ciencia no buscaba la verdad sino la apariencia de saber porque ésta reviste de autoridad. Enseñaban la areté requerida para estar a la altura de las nuevas circunstancias sociales y políticas (recordemos que la palabra areté , traducida generalmente por virtud, no tenía entonces las connotaciones morales que nuestra palabra virtud tiene; era más "lo que es propio de"

Sócrates Nacido por el año 470 A. C., unos ocho años antes de que el filósofo Anaxágoras llegase a Atenas. Su vida fue filosofar y enseñar. Pero no le interesaron las preguntas sobre la physis que habían interesado primordialmente a Anaxágoras y a los filósofos anteriores porque su preocupación era la conducta degradada de sus conciudadanos; en consecuencia, enfocó su curiosidad intelectual en el ser humano y en su capacidad de conocer la verdad. Contemporáneo de los sofistas, muchos creyeron que era un sofista más, pero era exactamente lo contrario. Nunca intervino en la política. No pronunciaba discursos. No escribió nada. Según él, nunca fue maestro de nadie. Simplemente se dedicaba a conversar con quien quería conversar con él; creía que la sabiduría se adquiere en el intercambio vivo de la conversación, haciéndose preguntas y buscando juntos respuestas. Así y sólo así enseñó a pensar, a buscar la verdad y a saber que es posible alcanzarla. A diferencia de los sofistas, no cobraba por sus enseñanzas. "Esta labor fue para la inteligencia humana de una importancia tan considerable, que uno no se extraña al ver a Sócrates dedicarse a ella como cumpliendo un mandato recibido del cielo. Se echaba de ver en él, no solamente un alto poder de contemplación filosófica (Aulo Gelio y Platón cuentan de él que a veces pasaba días y noches inmóvil absorto en la meditación), sino también, como él mismo lo decía, algo de ‘demoníaco’ o de inspirado, un fervor alado, un vigor libre y mesurado, y aun quizás a veces, un instinto interior y superior que parecen revelar una cierta asistencia extraoardinaria…"(Jacques Maritain, Introducción a la Filosofía, Buenos Aires: Club de Lectores, p. 51).

MITO DE LAS CAVERNAS 



culturas de Occidente.
Entenderla significa conocer los estilos de pensamiento que durante siglos han sido los dominantes en Europa y América, así como los fundamentos de las teorías de Platón. Veamos en qué consiste.

Platón y su mito de la caverna



Este mito es una alegoría de la teoría de las ideas propuesta por Platón, y aparece en los escritos que forman parte del libro La República. Se trata, básicamente, de la descripción de una situación ficticia que ayudaba a entender el modo en el que platón concebía la relación entre lo físico y el mundo de las ideas, y cómo nos movemos a través de ellos.

Platón empieza hablando sobre unos hombres que permanecen encadenados a las profundidades de una caverna desde su nacimiento, sin haber podido salir de ella nunca y, de hecho, sin la capacidad de poder mirar hacia atrás para entender cuál es el origen de esas cadenas.

Así pues, permanecen siempre mirando a una de las paredes de la caverna, con las cadenas aferrándolos desde atrás. Detrás de ellos, a una cierta distancia y colocada algo por encima de sus cabezas, hay una hoguera que ilumina un poco la zona, y entre ella y los encadenados hay un muro, que Platón equipara a las artimañas que realizan los tramposos y los embaucadores para que no se noten sus trucos.


El hombre que en el mito de la caverna decide liberarse de las cadenas que lo aprisionan toma una decisión muy difícil. Pero en el mito, esa decisión, lejos de ser apreciada por sus compañeros, es valorada como un acto de rebeldía. Algo que no está muy bien visto, que podría haberle instado a abandonar su intento.

Cuando se decide, emprende en solitario el camino, superando ese muro, ascendiendo hacia esa hoguera que tanta desconfianza le provoca y que lo deslumbra. En el proceso las dudas le asolan, ya no sabe qué es real y qué no. Tiene que desprenderse de creencias que llevan mucho tiempo con él. Ideas que no solo están arraigadas, sino que, a su vez, suponen la base del resto del árbol de sus creencias.

Pero, a medida que avanza hacia la salida de la caverna, se va dando cuenta de que lo que creía no era del todo cierto. Ahora… ¿qué le queda? Convencer a los que se burlan de él de la libertad a la que pueden aspirar si se deciden a romper con la comodidad aparente en la que viven.

El mito de la caverna nos presenta a la ignorancia como esa realidad que se vuelve incómoda cuando empezamos a ser conscientes de su presencia. Ante la más mínima posibilidad de que haya otra posible visión del mundo, la historia nos dice que nuestra inercia nos empuja a derribarla por considerarla una amenaza para el orden establecido



ETICA   







La ética, como pertenece a la filosofía, es una disciplina de intensa reflexión. En la que se pone en entredicho lo que uno quiere ser, con lo que debe ser. La ética, relaciona nuestros pensamientos, valores e ideales con nuestros hechos y comportamientos, de tal forma que exista una congruencia entre estos y se logren justificar por nuestra reflexión.

A través de la vida de la humanidad el ser humano se guía por dos preceptos importantes, lo que desea ser y lo que debe ser. Un planteamiento en el que es necesario orientar nuestros ideales y valores con una serie de normas que nos permitan convivir con los demás. (Etxeberría, 2002)

Esta forma de convivencia con los demás en el que un código de ética nos muestra nuestros deberes como personas, empujándonos hacia lo que se espera de nosotros.

Los hechos y la ética no son cosas que sucedan siempre a la par, pero lograr una congruencia entre nuestros pensamientos y acciones nos llevará a una reflexión real de la ética en nuestra forma de vida. (García G. & Traslosheros, 2008)

Actuar éticamente no es igual a actuar conscientemente. Hay conciencias que son erróneas que no reflexionan y se dan a la labor de filosofar sobre sus comportamientos y sobre cómo deben ser las cosas. Así la filosofía de la ética se convierte en esa actividad de intensa reflexión en el que se ponen en entredicho cuales son las cosas que están bien, y cuales están mal



la consideración del carácter meramente estipulativo (gratuito) de la asignación de los términos moral y ética a los significados de referencia (“contenidos de las normas o instituciones morales” e “investigación filosófica del conjunto de problemas relacionados con la moral”). Si partiéramos de términos sin historia nada habría que objetar. Pero la etimología y la historia semántica de estos términos nos advierten que ethos alude a aquel comportamiento de los individuos que pueda ser derivado de su propio carácter (esta raíz se conserva en su derivado más reciente, “etología”), mientras que mos, moris alude a las “costumbres” que regulan los comportamientos de los individuos humanos en tanto son miembros de un grupo social. En cualquier caso, el motivo principal de nuestro rechazo sería el siguiente
  




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